Instumentos de evaluación

Los instrumentos diseñados para evaluar si ha tenido lugar un proceso de reconceptualización y un replanteamiento de la propia percepción sobre la educación plurilingüe son los siguientes:

  • Cuestionarios semiabiertos, inicial y final

El cuestionario inicial tiene como objetivo recabar información sobre las prácticas educativas plurilingües que ya se están realizando por parte de los agentes de la comunidad educativa que participan en la formación, así como sobre la manera cómo las valoran. A través de este tipo de cuestionario se realiza una evaluación autodiagnóstica que ayuda, por un lado, a detectar necesidades de formación; por otro, a obtener una instantánea del punto de partida de los participantes.

Por su parte, el cuestionario final tiene como objetivo identificar señales de reconceptualización, fruto de las intervenciones formativas. Para ello, este cuestionario añade en todos los casos preguntas como las que aparecen en el recuadro.

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La evaluación de la reconceptualización se realiza de este modo a partir del contraste entre el punto de partida y el punto de llegada.

  • Entrevistas

En el proyecto KOINOS, las entrevistas como instrumento de evaluación del impacto de la intervención formativa tiene como objetivo ahondar en la información obtenida a través de los cuestionarios.

  • Mapas mentales ‘en evolución’

Para comprender el uso de de mapas mentales como instrumento de evaluación de un proceso formativo que tiene como objetivo conducir hacia la transformación de prácticas educativas, utilizamos la metáfora de una brújula. Como sabemos, una brújula es un instrumento que nos sirve para orientarnos con respecto a los cuatro puntos cardinales. Haciéndonos eco del concepto de orientación, y en relación con el propio desarrollo profesional, todos los docentes tenemos disponible en nuestra mente una especie de brújula que orienta, o más bien determina, la manera cómo enfocamos la enseñanza. Los ejes de la brújula (norte, sur, este y oeste) se traducen en nuestra brújula mental en principios clave de las propias creencias sobre la educación. Para avanzar en el propio desarrollo profesional es esencial ser consciente de cuáles son los principios que orientan y determinan las decisiones que los agentes de la comunidad educativa van tomando para promover una educación de calidad orientada, en este caso, al plurilingüismo. 

Para plasmar la propia brújula interior en el sentido descrito, basta con escribir el concepto clave del proceso educativo que se esté trabajando en la intervención formativa en el centro de una hoja de papel (en posición horizontal) y realizar una lluvia de ideas sobre lo que cada uno relaciona con dicho concepto (¿Qué implica para mí…?, ¿Qué  entiendo yo por …? o ¿Cuándo pienso en … en qué pienso exactamente?). Ello permite ‘desmenuzar’ el concepto desde la propia comprensión del mismo. En el proyecto KOINOS, este concepto es el de ‘educación plurilingüe’.

Con la finalidad de ‘tener las diferentes instantáneas’ de este mapa mental en evolución, este instrumento se ha utilizado en tres ocasiones: al inicio, durante y al finalizar el proceso formativo.

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  • ​Plan de acción

El instrumento por excelencia para evaluar si ha tenido lugar una transformación de la actividad educativa en el seno de las instituciones (escuelas) es el Plan de acción.

Una definición muy frecuente en el ámbito empresarial de lo que es un plan de acción es la que hace referencia a un tipo de plan que prioriza las acciones e iniciativas más importantes para cumplir con los objetivos y las metas establecidas. En este sentido, un plan de acción se constituye como una especie de guía que brinda un marco o una estructura a la hora de llevar a cabo un proyecto de mejora.

Expertos en el ámbito de la práctica reflexiva han transferido esta idea al ámbito de la formación de profesorado (Carandell, Keim y Tigchelaar, 2010; Esteve, 2011; Esteve et al, en prensa) con el objetivo de ayudar a materializar en forma de actividades, estrategias o prácticas concretas los resultados de la reflexión sobre aspectos de la práctica educativa que han tenido lugar a lo largo del proceso formativo. A través del plan de acción se visualiza el paso de la reflexión a la acción, lo que implica diseñar, experimentar y evaluar una nueva estrategia docente o nuevas actividades educativas, fruto del proceso formativo. 

En este sentido, el plan de acción es un instrumento que ayuda a evaluar la interiorización de los aprendizajes realizados en el seno de un proceso formativo por parte de las personas que participan en el mismo. Al respecto, es muy importante señalar que dicha interiorización solo es visible si la persona en formación es capaz de construir ‘algo propio nuevo’ a partir de los aprendizajes realizados, argumentando las decisiones tomadas, e implementarlo en la práctica. Para ello, los equipos docentes deberán reconstruir de forma creativa, esto es, adaptada a su persona y a su contexto de práctica los conceptos aprehendidos y mostrar evidencias de los cambios realizados en su actividad educativa (para más información consulta el siguiente enlace: http://plurilingual.eu/es/buenas-practicas).